Sunday, October 22, 2006

EL RECURSO DEL AGUA EN LAS MISIONES JESUITICAS

Marco histórico

Hace unos 700 años, los guaraníes bajaron desde la selva brasileña al área paranaense en busca de la "tierra sin mal". Esta tierra no era un lugar físico y, a diferencia del paraíso de las grandes religiones monoteístas, se podía encontrarse sin morir. La "tierra sin mal" era un estado de un individuo o un grupo, que se obtenía a través de la acumulación de energía. Tal estado se llamó Agujé y cuando uno llegaba a él quedaba inmune al daño (a lo malo).
Columnas de la Misión de San Ignacio
Más tarde, a mediados del siglo XVII, los sacerdotes jesuitas provenientes del sur brasileño (donde sus misiones eran atacadas por los bandeirantes y mamelucos, quienes traficaban indígenas guaraníes) se establecieron sobre las actuales provincias argentinas y el Paraguay con 30 pueblos o reducciones donde organizaron una disciplina productiva y espiritual con los aborígenes. Las misiones jesuítico-guaraníes llegaron a albergar un máximo de 141.182 habitantes en 1732.
Arcos y dinteles en las ruinas de San Ignacio
La Reducción era un pueblo integrado por comunidades indígenas reunidas para ser evangelizadas. Se trataba de una institución religiosa y socio-cultural a la vez. Estas reducciones se asentaron en la provincia del Paraguay y en las regiones periféricas del Imperio Español en América. Casi todas las reducciones fueron creadas y administradas por los jesuitas o franciscanos. Cronológicamente las del Paraguay fueron las primeras de América del Sur.

En la actual provincia de Misiones se ubicaron once reducciones, en Corrientes, hubo cuatro reducciones y por último en Brasil, hubo siete reducciones.

La expulsión de los Jesuitas de los dominios portugueses se produjo en el año 1757. Siete años después, sacerdotes de la misma compañía corrieron igual suerte, pero esta vez de los territorios franceses. Finalmente Carlos III, rey de la corona española, perteneciente a la familia Borbónica, por real cédula del 27 de febrero de 1767 firmó la expulsión de los Jesuitas de España y de todos sus dominios del mundo, cuya ejecución fue hecha por Bucarelli, por ese entonces gobernador de Buenos Aires en agosto 1768.
Los Jesuitas y Guaraníes acataron pacíficamente dicha ejecución.

Realizada la expulsión, el gobierno español trató de conservar el sistema en las reducciones pero estableciendo una nueva organización política y administrativa en las misiones. Las nuevas disposiciones condenaban la actuación de los jesuitas en las reducciones y se proponían modificar ese régimen que consideraban perjudicial, permitiendo al indígena integrarse a la sociedad colonial, para lo cuál resultaba imprescindible el uso del idioma español.
La provisión de agua en las misiones y sus técnicas

Durante la conquista española la elección del sitio de fundación de una ciudad siempre estaba unida a la posibilidad de contar con suficiente agua para sus habitantes. Las Ordenanzas de población de 1573 incluían recomendaciones al respecto; es evidente la vinculación de sus ideas con las expresiones pertinentes de la "Política" de Aristóteles. El filósofo había dicho que la ciudad debía "contar con abundantes aguas y manantiales en su interior; y si no, esto debe procurarse mediante la preparación de muchos y grandes recipientes para las aguas de lluvia". Las ordenanzas de población de las Leyes de Indias precisarían "que el terreno y cercanía sea abundante y sano" y "el más fértil, abundante de pastos, leña, madera, metales, agua dulce".

Es importante destacar que en los pueblos misionales se mantuvo una actitud diferente a la de Buenos Aires, en la cual sus fundadores no dieron debida relevancia al aprovisionamiento hídrico. En cambio el Padre Diego de Torres en 1609 ordenó a los misioneros: "escogeran el pueblo que tuviere mayor y mejor comarca y de mejores caciques, y en el sitio más adecuado hagan la reducción y población (…) advirtiendo primero que tenga agua, pesquería, buenas tierras y que no sean todas anegadizas ni mucho calor sino buen temple y sin mosquitos ni otras incomodidades, y en donde puedan sembrar y mantenerse hasta ochocientos o mil indios". Más adelante el provincial agregó entre otras cosas que hicieran "lagunas de pescado".

Desde el principio de las reducciones la concepción que determinaría la organización de los pueblos tendría que ver con una idea profundamente humanista y progresista. La civilización de la polis propuesta por los jesuitas significó la aplicación de los conocimientos europeos de la época, una continuidad de la cultura nativa especialmente en lo que respecta al dominio del medio y la elevación a una vida signada por las enseñanzas de Jesucristo; se entendió así a una sociedad respetuosa de la salud de sus habitantes.
Los indios guaraníes también aportaron sus conocimientos. La palabra Mby´a significa hijo del agua. La forma de pescar de los guaraníes se realizaba mediante la disposición de diques dejando agua retenida y anestesiando a los peces que quedaban prisioneros.

Hubo también otros aportes culturales que trajeron los sacerdotes de la Compañía de Jesús(orden religiosa fundada en 1534). Respecto a la provisión de agua las ideas de los jesuitas estaría influenciada por los sistemas procedentes de la ciudad española de origen islámico. En la descripción coránica del paraíso la ciudad ideal era un oasis atravesado por ríos y acequias con profusión de árboles frutales. La creatividad de los constructores musulmanes estuvo puesta al servicio de la salud pública.
Los aspectos de la provisión de agua en la ciudad islámica comprendían en primer lugar la captación: si se realizaba mediante pozos, norias (rueda hidráulica), azudes (represas) o impluviums. El transporte, desde la captación a la distribución se realizaba por medio de acequias (zanja o canal), acueductos, alcántaras (acueducto subterráneo o sumidero), etc. Después el almacenamiento mediante albercas (estanques artificiales), aljibes (pozos, cisternas), azudes (presas hechas en los ríos para desviar el agua) y finalmente la distribución urbana y la eliminación.

En cuanto al dispositivo técnico se utilizaba el "nivel de tranco" que constaba de dos largas patas de madera y un travesaño horizontal graduado. Del vértice superior colgaba una plomada cuyo hilo señalaba sobre la regla graduada del travesaño un desnivel existente entre ambas patas. Otro instrumento muy utilizado era el "corobate o nivel de agua" que funcionaba con el principio de los vasos comunicantes. Su técnica se denominaba "nivelar a borneo", el nivel de agua equidistante y alineado entre dos miras. Pero no se han encontrado menciones de estos instrumentos en los inventarios; lo que sí ha aparecido es un listado de libros técnicos de matemáticas, geometría y mecánica que habían en algunas bibliotecas de los pueblos.
Por ejemplo, los pueblos San Juan Bautista y Santa Ana son particularmente interesantes; el lugar donde se sitúan el templo y el colegio han sido elevados artificialmente (el movimiento de tierras fue importante). El Padre Antonio Sepp, con el objetivo de garantizar la provisión de agua para el asentamiento habría localizado un lugar provisto de nacientes. El plano de San Juan Bautista muestra 6 fuentes de agua en los alrededores del núcleo urbano. Todas ellas tendrían que ver con un curso de agua que posiblemente sea el Arroyo Lajeado do Moinho. Las fuentes habrían tenido estructuras de represamiento del agua. Una de las fuentes, de 600 metros cuadrados, estaba cercada por barreras de tierra.

En los asentamientos de San Miguel y San Lorenzo se encontraron fuentes y canalizaciones con sitio determinado para los cántaros (zafariche) y de donde salía el agua por la boca de unas esculturas de ángeles. En el Proyecto Misiones Jesuíticas (Convenio Argentina- España) se encontró estanques en un radio de 400 metros del pueblo de Nuestra Señora de Loreto. Se trata de tajamares que embalsaban las aguas pluviales reteniéndolas en depresiones naturales del terreno pero también podrían ser manantiales. En el caso de Santo Tomé se conoce un plano que muestra la ubicación de los manantiales alrededor del pueblo y de sus estancias.

También un memorial del Padre Luis de la Roca menciona para el pueblo de Jesús la construcción de una acequia con el fin de evitar que agua de lluvia pase de la loma a la plaza.
En San Cosme y Damián se han encontrado atarjeas (vía de los excrementos) conectadas con los comunes (sanitarios) y una ventilación del sótano-despensa. Son parcialidades que revelarían la prolijidad de un trazado que estaría dispuesto por el núcleo principal y por las viviendas indígenas. En Santa Ana se encontró un estanque en la huerta construído con bloques de asperón. Presenta la forma de un cuadrado de 6 metros de lado y 1,8 metros de profundidad. El estanque poseía cinco salidas, dos de ellas hacia los talleres y otras dos hacia el lado opuesto. Se ha encontrado otro estanque a unos 1000 metros al norte de la reducción. Se trataría de un cuadrado de 7 metros de lado y 1,1 metros de profundidad también realizado con bloques de asperón. En uno de los muros se observan tres pequeñas aberturas que para los investigadores eran bocas de entrada del manantial. Una compuerta permitía la salida del agua por una cañería subterránea de lajas.
En el pueblo de Nuestra Señora de Loreto se encontró una zanja bastante extensa de 0,40 metros de profundidad. La pudieron reconocer a partir del ángulo sudoeste de los talleres y a partir de allí se extiende en línea recta unos 50 metros siguiendo la dirección del muro de estas oficinas de trabajo. Desde allí dobla en ángulo recto y sigue la dirección del muro mayor del cementerio. Llega a medir aproximadamente unos 180 metros. En el área de las viviendas de los indios se encontraron trozos de piedra atravesadas por cañerías de cerámica en su centro.
Los trabajos dirigidos por el Arquitecto Thomas ya han destapado algunos trozos de hasta 3 metros de largo por lo que se puede comenzar a pensar en la extensión de estas redes. A estos primeros trabajos habría que agregar las excavaciones realizadas por el arqueólogo Juan Ignacio Mujica en este mismo asentamiento. Su estudio de las letrinas revelaría una conducción de los desagües hacia el huerto.
La detección de estos elementos, está señalando una concepción absolutamente diferente a la implantada en la ciudad de Buenos Aires. En las misiones la concepción de la polis de la Compañía de Jesús apelaría sin prejuicios a una de las experiencias culturales más preocupadas por la relación entre el agua y el hombre. Como decía el Corán el paraíso era un "vergel por el que corren los riachuelos"; las reducciones quizás no llegaban a tanto pero evidentemente estuvieron organizadas por una voluntad consciente de la importancia de la salud pública de los habitantes.
Discursos Actuales
Los Mbya Guaraní, pueblo que habita en el noreste de la Argentina desde hace más de 6000 años, priorizan la "cultura del ser" por sobre la del "tener". Actualmente son comunidades que viven cerca de los arroyos y humedales de la selva misionera.
Los humedales son ecosistemas de transición entre la tierra y el agua. Los "esteros", "bañados" y las islas inundables, son humedales típicos de la región litoral. Los humedales son vitales para la provisión de agua y la pesca, entre otras funciones.
Los Mbyá Guaraní de Misiones, Argentina, tienen sus comunidades al lado de los arroyos y humedales de la selva misionera. Mbyá es el nombre del pueblo y la partícula "y" significa agua. Los Mbyá son entonces los guaraníes hijos del agua o del río. No sólo pescan y beben de ellos, sino que juegan los abuelos con sus nietos, componen su música junto al agua, tejen sus canastos y tallan sus maderas con la música del arroyo, bañan sus cuerpos, recogen en sus kambuchí (cántaros) el agua con la que cocinarán y prepararán sus kaguí (bebidas religiosas); allí el pajé (chamán) sana a los hijos de la comunidad.
El duende del río, Yjara, protege las aguas y si alguien quisiera dañarlas él los arrastrará con sus largos cabellos y barba hasta ahogarlo. El duende del agua tiene dos formas de aparición: biguá bermejo u hombre indio, moreno. Es amigo de los pescadores, y se enamora de las pescadoras y de las niñas que juegan a orillas del río.
Los mbya pertenecen a la gran nación guaraní, que ocupó hasta la conquista europea amplios territorios sudamericanos hoy correspondientes a Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay. Se teme que desaparezca este pueblo.
Se trata de comunidades con una expectativa de vida de 40 años en las que la mayor cantidad de muertos son niños. Hoy casi no tienen perspectiva de futuro debido a la tala indiscriminada de árboles, lo que ocasiona la falta de los recursos necesarios para vivir, entre estos: plantas medicinales, alimentos y la obtención de agua.
Señala Artemio Benítez, uno de los caciques que lidera los movimientos de protesta: “No necesitan amenazarnos para que dejemos la selva. Saben que si nos sacan el monte nos vamos, y eso es lo que están haciendo". En la reserva Yabotí, el desastre se frenó apenas, pero saltó otro conflicto en una zona cercana.El modo de vida semi-nómade de los mbya, su cadena alimentaria, que es larga y compleja, requiere de territorios más vastos. Gran parte de las tierras son para uso común, para la caza, la recolección, la pesca, la obtención de agua y de medicinas.
La mayor parte de las tragedias de los mbya ocurren porque los blancos les quitaron sus territorios y con ellos los recursos que tenían.
En el Ministerio de Salud de la Nación funciona un Programa de Salud Indígena que al comenzar el año duplicó los fondos para Misiones. Desde la Dirección de Asuntos Guaraníes se otorgan predios, herramientas, bolsas de alimentos, se capacita a los indígenas en agricultura, ganadería y producción artesanal como cestería, pero todo parece en vano

LINKS:

http://www.cafedelasciudades.com.ar/Lugares_47.htm
http://www.territoriodigital.com/herencia/indice.asp?herencia3/paginas/cap10
http://agua.ecoportal.net/eecologicamente
http://www.revistacontratiempo.com.ar/aguas.htm
http://www.redparaguaya.com/comun/efemerides/aguas.asp
http://www.misiones.gov.ar/ecologia/_private/eco1.htm
http://www.unsj.edu.ar/revista/Ravista%20U/numero22/seminario.htm
http://www.elpueblo.com.ar/tercerosegundo/tercerosegundo.html
http://www.redargentina.com/comun/actividadeseducativas/AmericaLatina/AmericadelSur/Paraguay/lasmisionesjesuiticas.asphttp://www.misiones.gov.ar/historia/PatrimonioJesuitico.htmhttp://www.portalplanetasedna.com.ar/mborore.htmhttp://www.liveargentina.com/MisionesMuseoLasMisionesJesuiticas.htmhttp://www.misiones.gov.ar/historia/LaEvangelizacion.htm
http://ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=39221
http://www.ramsar.org/wwd/2/wwd2002_rpt_argentina4.htm


Casa de Misiones:
Referencia: Valeria Pretto
Administrativa
Archivo La Nación, 31 de Enero de 1999
Instituto de Antropología
Dirección: 3 de Febrero 1378
Entrevista:
Lic. Diego Kirschenbaum
Sociologo